Erotismo, pornografía
Thursday, May 27th, 2010

Se acepta como una verdad de perogrullo que el Erotismo y la Pornografía son muy diferentes, pero hoy por hoy vamos a unirnos a quienes lo ponen en duda.
Diferencia entre Erotismo y Pornografìa
Cuando Penrose (1) le preguntó a Picasso qué pensaba de la distinción entre erotismo y pornografía, éste se limitó a decir: “Ah, por qué ¿hay alguna diferencia?”Y yo les devuelvo a ustedes la pregunta ¿Cuál es la Diferencia? Contactos eroticos argentina
La distinción entre erotismo y pornografía se construye teóricamente diciendo que el primero “sugiere” y la segunda “muestra”.
El erotismo se inserta en el arte y la pornografía roza la obscenidad. El erotismo es propio del amor y la pornografía del comercio del sexo. El erotismo es elegante y sublime, mientras la pornografía posee una naturaleza sórdida e injustificable.
Que le da caracter de pornogràfico a algo
Hipotéticamente eso funciona. Pero
¿Cómo planeamos esas definiciones para hacer una clasificación efectiva en la vida real? ¿Cuál es el criterio para determinar el carácter pornográfico de las imágenes o de los objetos? Podría pensarse, en primer lugar, que lo pornográfico alude la exhibición del cuerpo sin pudor, en cuyo caso habría que hacer siempre la salvedad de que la vergüenza depende del contexto, pues en ciertos países es pornográfico que una mujer enseñe un pie desnudo, por ejemplo.
En nuestro caso concreto, un pie desnudo no tiene ningún problema, lo que entendemos como pornografía se restringe a la presencia de genitales y actividad sexual explícita. Sin embargo, estamos de acuerdo en que las relaciones íntimas de una pareja, en las que, por supuesto, hay penetraciones y caricias explícitas, no son pornográficas sino simplemente sexuales. Chicas escorts
La diferencia entre “relaciones eróticas” y “relaciones pornográficas” carece de sentido
Conceptualmente aplicado a una película
En el cine varios directores han cambiado ese prejuicio demostrando que es posible hacer verdaderas obras de arte aunque el sexo sea evidente, como es el caso de Nagisa Oshima y su pieza “El Imperio de los Sentidos”, como demuestra Carlos Pérez Jara(2) en su artículo “La pornografía o el erotismo del otro”. Por lo tanto se evidencia aunque fuese a regañadientes, la certeza de que un producto de valor artístico, o de cierto interés narrativo, puede tener a veces temáticas «obscenas»”.
Podríamos decir que el sello de “pornográfico” no está tanto en las características propias del objeto, sino en los ojos de quien los mira. Cuando nuestros ojos están cargados de los preceptos moralistas (“las grandes virtudes del hombre casto”) vemos pornografía en todas partes, pero cuando nuestra mirada está un poco más relajada, el límite se vuelve difuso y podríamos concluir diciendo que “el erotismo es la pornografía del otro”.
¿Cuál entonces es la frontera entre “erotismo” y “pornografía”?
Hace más de 2500 años ya había en la India templos hinduistas con decorados en relieve o esculturas que muestran parejas en el momento de la cópula. En China se han descubierto dibujos y grabados de la época de la dinastía China con representaciones en pleno acto sexual. Allá por el año 206 a d C., aparecieron en China, algunos manuales sexuales explícitos y detallados. Al menos mas de uno ha escuchado nombrar el Kamasutra, en el que, entre otras cosas, se incluyen descripciones de técnicas y posturas para la interacción sexual.
Abanico revoltoso
Para corroborar lo que se acaba de enunciar, citamos la advertencia de Luce López Baralt(3) en su introducción a Un “Kama Sutra” español: “. . .el lector no tiene en sus manos un libro pornográfico. Tiene algo mucho más extraño: un libro reverencial sobre el arte de hacer el amor”. ( )
Estos manuales, utilizados como serios libros educativos en las culturas orientales, cuando pasaron al occidente, fueron considerados como material pornográfico. No obstante, ya en el siglo diecinueve habían alcanzado niveles de promoción tales que, si se levantaran nuestros abuelos creyentes de sus tumbas, volverían a caer en ellas de muerte súbita.
Hablando sobre el amor y la sexualidad, el conocido escritor Gabriel García Márquez (4)escribió en una oportunidad:
“El problema del matrimonio es que se acaba todas las noches después de hacer el amor, y hay que volver a reconstruirlo todas las mañanas antes del desayuno”.
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